martes, 31 de diciembre de 2013

Capítulo 64: “Circle”: Edie Brickell & The New Bohemians. (1988)

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Deprimartes desidioso:

Esta cantante no es ni más ni menos que la pequeña esposa del gran Paul Simon, y con su voz levemente quebrada le habla a un hipotético amigo sobre una improbable futura relación: “¿Yo? Yo soy parte de tu círculo de amigos, y nosotros notamos que hace rato que ya no te apareces más por aquí. Pero yo creo que eso depende de ti, de que vuelvas a poner los pies sobre la tierra con nosotros”. En esta bonita canción, parece haber juntado el coraje necesario para hablar y hacer algún tipo de planteo, pero sufriendo un repentino arranque de baja autoestima se decide a dar todo por terminado antes de empezar: “Pero renuncio, me doy por vencida, nada de lo que hago es lo suficientemente bueno para nadie. O eso parece”.

Se adivina que quien canta posee un alma solitaria. Esta niña parece haber entendido el gran secreto de la soledad: “Y estar solo es la mejor manera de estar, cuando estoy por mi cuenta siento que es la mejor forma de estar, cuando estoy completamente sola, es la mejor manera de estar… Porque cuando estás solo nadie puede decirte adiós”. Por algo, el buey solo bien se lame.

Sé de mucha gente que está en pareja sólo porque no quieren estar solos. Y es que estar solo es estar en compañía de uno mismo. Y es a eso a lo que en verdad le temen. Se temen a sí mismos, porque no se conocen. Y esto sí que es un grave error, porque al final, la única persona que jamás va a abandonarnos, aunque así lo quisiéramos, es uno mismo. Bien vale la pena tomarse un buen tiempo para conocerse y llevarse bien con uno mismo: “De todas maneras, todo es temporal. Cuando las calles están mojadas, los colores parecen fundirse con el cielo. Y no sé por qué, pero eso parece significar que tú y yo somos… Que tú y yo… ¡Bah! Renuncio, me doy por vencida. Nada de lo que hago es lo suficientemente bueno para nadie. O eso parece”. ¡Feliz Deprimartes para todos!


martes, 24 de diciembre de 2013

Capítulo 63: “Chiquitita”: ABBA. (1979)

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Deprimartes nevado:

“Chiquitita, dime qué está pasando; estás encadenada por tu propia tristeza. En tus ojos no veo la esperanza de un mañana. Cómo odio verte así, no hay manera en que puedas negarlo; yo puedo ver lo triste y callada que estás”. Un horrendo muñeco de nieve gigante, con una sonrisa que parece el rictus de un asesino serial, le da un tétrico marco a este video promocional de uno de los hits más grandes de ABBA, ese dúo de matrimonios suecos que resultaron ser la banda de la Europa continental más exitosa de la historia Rock: “Chiquitita, dime la verdad. Soy un hombro sobre el cual puedes llorar. Los mejores amigos son aquellos en los que puedes confiar de verdad. Siempre estuviste segura de ti misma, y ahora te veo tan quebrantada. Espero que podamos superar esto juntos”. ABBA se desenvolvió principalmente dentro de un Pop edulcorado pero elegante, aunque sus canciones más conocidas hayan tenido siempre un tufillo a música Disco; lo que los volvió indispensables en el repertorio de cualquier salón bailable de fines de los años ’70. Luego de su separación, habiendo dejado atrás diez años de carrera, jamás volvieron a reunirse; lo que les dio el status de grupo de culto de aquella época dorada de las pistas de baile con piso luminoso.

La pena que recorre la letra de la canción se contrarresta por el hermoso acople de voces, lleno de palabras tranquilizadoras, de esas diosas de la música que han sido Agnetha y Frida: “Chiquitita, tú y yo sabemos que los dolores vienen y se van, y que las cicatrices finalmente desaparecen. Estarás bailando una vez más y el dolor terminará, no tendrás tiempo de afligirte”.


“Chiquitita, tú y yo lloramos juntos, pero el sol todavía está en el cielo, brillando sobre tí. Así que déjame escucharte una vez más, cantando una canción nueva. Brilla una vez más, como yo lo hice antes”. Hay el deseo de que una futura generación pueda repetir las alegrías que nuestra juventud supo contemplar. Es un deseo más que digno, en el cual cualquier alma se quedaría meditando mientras unas poderosas líneas de piano nos llevan hasta un final glorioso. Ojalá que en el próximo año todos contemos con muchas voces como las de este grupo, diciéndonos este tipo de cosas cuando estemos deprimidos. ¡Feliz Deprimartes para todos!

martes, 17 de diciembre de 2013

Capítulo 62: “Sailing”: Rod Stewart. (1975)

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Deprimartes ridículo:

Es increíble que una de las melodías más simples y bellas que he escuchado esté acompañada de este video tan lisa y llanamente impresentable. En fin, aquí está ese gran artista que es el escocés Rod Stewart, quien interpreta esta tierna y evocativa melodía sin dejar de obedecer a las necesidades de mercado de las corporaciones disqueras, rebajándose a grabar un aburridísimo video de su tema “Navegando”, obviamente sobre una embarcación y disfrazado patéticamente de marinerito: “Estoy navegando, estoy navegando de vuelta a casa a través del mar. Estoy navegando aguas tormentosas para estar cerca de ti, para ser feliz. Estoy volando, estoy volando como un ave a través del cielo. Estoy volando, pasando las altas nubes, para estar contigo, para ser libre”.

Lo lamentable del video no le quita el carácter de emblemática a la sobria letra de la canción. Tal vez nos hable sobre un viaje, una búsqueda personal para encontrar nuestro verdadero camino. Rod siempre fue un futbolista frustrado, y se dice que su padre, que quería verlo correr atrás de una pelota, sólo le perdonó que se haya convertido en cantante profesional cuando escuchó a toda una hinchada en una cancha cantando esta melodía: “¿Puedes oírme? ¿Puedes oírme a través de la noche oscura, llamándote desde tan lejos? Estoy muriéndome, llorando para siempre; pero sigo intentando estar cerca de ti. ¿Quién lo hubiera dicho?”.


Finalmente, parece que toda la canción funciona como una suerte de himno a la búsqueda que, a través de toda su existencia, la raza humana hace de un ser superior: “Todos estamos navegando, de vuelta a casa, a través del mar. Todos estamos navegando aguas tormentosas, para estar cerca de ti, para ser libres. ¡Oh, Dios! Para estar cerca de ti, para ser libres”. Sigamos buscando, entonces… ¡Feliz Deprimartes!

martes, 10 de diciembre de 2013

Capítulo 61: “Stairway To Heaven”: Led Zeppelin. (1971)

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Deprimartes celestial:

“Creo que esta es una canción de esperanza” solía decir Robert Plant, el vocalista de Led Zeppelín, antes de comenzar a cantar este clásico de clásicos; una de las más sublimes canciones de todos los tiempos: “Hay una dama que asegura que todo lo que brilla es oro, y está yendo a comprarse una escalera al cielo. Y cuando llegue allí, ya sabrá que si las tiendas están cerradas, con una sola palabra podrá conseguir lo que vino a buscar. Hay un letrero en la pared, pero ella quiere estar segura de lo que dice, porque, ya sabes, a veces las palabras tienen más de un significado. En el árbol que está junto al arroyo, hay un pájaro cantando, y nos canta que a veces nuestros pensamientos son confusos. Y eso me hace pensar”.
  
La mejor época del Rock & Roll, a mi humilde entender, fue la primera mitad de los setenta. Existía por aquel entonces la idea bien instalada de que un álbum de Rock era una obra de arte. La gente no iba a bailar, simplemente corrían a comprar discos, luego volvían corriendo a sus casas, sólo para sentarse a escucharlos con una devoción voraz. Esto permitió el advenimiento de bandas cada vez más audaces desde la creatividad, y durante todo un lustro han quedado plasmadas para la posteridad maravillas como el Rock Progresivo y el Rock Sinfónico. Temas musicales que desde su composición competían con arias de la música clásica, incluyendo varios movimientos dentro de una misma canción, y superando en muchos casos los veinte minutos de duración. Y las letras, claramente, no se quedaban atrás, sino que se empeñaban en contarnos siempre una historia interesante: “Estoy teniendo esta sensación: cada vez que miro al oeste mi espíritu clama por marcharse. En mis pensamientos he visto anillos de humo a través de los árboles, y las voces de aquellos que permanecen mirando. Y se rumorea que pronto, si todos cantamos al unísono, el sonido de una gaita hará que nos pongamos de acuerdo. Y un nuevo día amanecerá para aquellos que resistan, y los bosques retumbarán de risas. Si ves un alboroto a tu alrededor, no te alarmes; sólo es la primavera que está llegando. Sí, hay dos caminos por los que puedes ir, pero en medio de tu larga caminata, aún hay tiempo para cambiar de ruta”. En el video podemos apreciar algo muy característico de aquella época, Plant canta exhibiendo el cuerpo típico de una deidad rockstar, logrado a fuerza de falta de alimento, y exceso de drogas y de groupies. En fin… ¿Para qué comer, cuando uno canta en Led Zeppelin, verdad?

Recuerdo que yo tuve mucha suerte. Hubo un tiempo en que estuve rodeado de loquitos que me invitaban a descubrir significados ocultistas si escuchaba este tipo de canciones al revés… Como si no fuera interesante ya de por sí escucharlas al derecho. El mismo Plant lo dijo una vez: “Si los mensajes al revés funcionaran, todos los discos tendrían uno diciendo ‘cómprame ya mismo’”. Pero, como dije, tuve suerte; y pude evadirme de ese manicomio. En fin, volviendo al tema, hay varias maneras de alcanzar el plano celeste. Y ésta es una interpretación válida: “Tu cabeza canturrea una tonada que no logras olvidar. Por si no lo sabes, el gaitero te llama para que te le unas en su canción. Querida dama, ¿no oyes al viento soplar? ¿Y no lo sabías? Tu escalera está apoyada sobre ese viento susurrante.” Toda la canción tiene un sabor a profecía de una humanidad mancomunada. ¿Utopía? Probablemente… Pero soñar sigue siendo gratis.


“Y mientras bajamos por el camino, con nuestras sombras más grandes que nuestras almas, vemos caminar por ahí a una dama que ya conocemos, que brilla con una luz blanca y quiere demostrarnos que todo todavía se convierte en oro. Y si escuchas con atención, la melodía te llegará, cuando todo sea uno y uno sea todo. Será una roca y no rodará”. Ser una roca y no rodar. To be a Rock and not to Roll… El Rock & Roll nos estaba diciendo que se estaba redefiniendo como arte en sí mismo… Pasó de ser un entretenimiento para adolescentes a ser algo simplemente maravilloso. Feliz Deprimartes.

martes, 3 de diciembre de 2013

Capítulo 60: “Tears In Heaven”: Eric Clapton. (1992)

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Deprimartes tristísimo:

Hoy quise traerles al gran genio de la guitarra, Eric Clapton, que aquí más que deslumbrarnos con uno de sus solos, prefirió tocarnos el corazón con la que muchos consideran la canción más triste de la época Rock: “¿Sabrías mi nombre si te viera en el Paraíso? ¿Sería lo mismo para ti, si te viera en el Paraíso? Debo ser fuerte y seguir adelante, porque sé que por ahora mi lugar no está aquí en el Paraíso”. Sabido es que el gran Eric escribió esta canción tan tierna como una forma de sanar su alma luego de la trágica muerte de su hijito de sólo cuatro años. Una historia de una pérdida terrible y de la siempre viva esperanza de un reencuentro que conjure el dolor.

¡Qué difícil que se nos hacen las separaciones! Y más aún cuando nuestros seres queridos, en teoría, se han ido a un lugar mejor. Nos queda el último y lastimero consuelo de hablarles a nuestros afectos entre sueños: “¿Me tomarías de la mano si te viera en el Paraíso? ¿Me ayudarías a levantarme, si te viera en el Paraíso? Encontraré mi camino a través de la noche y del día, porque sé que no puedo quedarme aquí, en el Paraíso”.


Queremos conservar esa certeza quimérica de la espera. Pretendemos saber que algún día volveremos a vernos, que saldaremos deudas y nos reuniremos para compartir un abrazo eterno. Y aún creyendo esto, la víspera de ese encuentro se nos hace interminable; y hasta puede impedirnos el disfrute del tiempo que nos es dado sobre esta Tierra: “El tiempo puede abatirte y ponerte de rodillas. El tiempo puede romperte el corazón y tenerte implorando piedad”. Sólo resta esperar, porque en el fondo, como en la caja de Pandora, siempre queda la esperanza: “Más allá de la puerta, estoy seguro de que hay paz, y sé que ya no habrá más lágrimas en el Paraíso”. Ya no habrá más lágrimas… Se nos aliviana el camino pensando que nuestro final va a ser feliz… Tan feliz como este feliz Deprimartes.

martes, 26 de noviembre de 2013

Capítulo 59: “Russians”: Sting. (1985)

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Deprimartes soviético:

Un reloj que sólo marca los segundos, porque las horas ya no tienen importancia. Hubo una época en que se empezó a reflexionar que tal vez ese fuera nuestro futuro, si seguíamos cavando la brecha de nuestras diferencias en lugar de encontrar nuestras más básicas semejanzas: “Compartimos la misma biología, a pesar de nuestras ideologías… Créeme si te digo que espero que los rusos también amen a sus hijos”. Ya tuve oportunidad de hablar en otra ocasión de la Guerra Fría, y para aquellos que llegamos a vivir su final, aún nos eriza la piel pensar que el fin del mundo dependía de que algún loco apretara el botón rojo y comenzara una guerra nuclear.

Aquí Sting, ya habiendo dejado atrás su historia con The Police, se basa en unos acordes que llevan toda la pesadumbre de un himno soviético para dar a este tema el aire necesario al cantar sobre un mundo sombrío: “En Europa y en América, hay un creciente sentimiento de histeria, que apunta a responder a todas las amenazas en la retórica del discurso soviético”. Así se sentían en Europa: entre el martillo y el yunque. Se veían próximos a convertirse en impotentes y privilegiados testigos del Apocalipsis atómico: “El Premier Kruschev dice: ‘nosotros los enterraremos’… sería muy ignorante hacer algo así… El Presidente Reagan dice: ‘nosotros los protegeremos’, pero yo no estoy de acuerdo con su punto de vista. Lo único que tal vez nos salve a ti y a mí, sea el hecho de que quizá los rusos también amen a sus hijos”.

¿Qué habría pasado si hubiésemos desatado el infierno nuclear? ¿Qué hubiera sido de nuestros hijos? Seguramente hoy serían sólo rostros opacos en fotografías rancias, carcomiéndonos la conciencia y lo poco que nos quedara aún de cordura, como les ocurre a los ancianos que aparecen en el video: “¿Cómo puedo salvar a mi pequeño niño del juguete mortal del Dr. Oppenheimer? Porque no parece haber un monopolio del sentido común a ninguno de los lados de este muro político”. No siempre el mundo podía depender de que hubiera un Stanislav Petrov con la suficiente sensatez como para convertirse en el hombre que salvara al mundo… Había que cambiar las cosas.


Por esos años, y desde hacía ya tiempo, existía lo que se daba en llamar la Doctrina de la Destrucción Mutua Asegurada, en la cual el terror de un ataque de cualquiera de estas súper potencias tenía que ser respondido por un contraataque de las mismas características. La idea era que nadie quedara vivo, de ningún lado de la Cortina de Hierro: “No hay precedente histórico que ponga semejantes palabras en la boca de un Presidente, no existe algo así como una ‘guerra ganable’. Esa es una mentira que no creeremos más”. Por suerte, los rusos también amaban a sus hijos, y nunca presionaron el botón… Por una vez, ganó el sentido común… ¡Feliz Deprimartes!